Transfondo Histórico
Toa Alta se fundó en el 1751, siendo Gobernador Don Agustín Parejas. Su Parroquia se erigió en esa misma fecha (la realidad histórica nos dice que un año más tarde comenzó su construcción) bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción y San Fernando. A principios del siglo XVI en el año 1509 se establecieron, en la región que los Taínos (carucos) conocían como región del Toa, que significa: Valle, los colonizadores españoles. Ya en el Siglo XVIII, descendientes de labriegos de ascendencia canaria, o procedentes de los puertos de las Islas Canarias de apellidos Marrero, Morales, Díaz y otros, establecieron las Aldeas Thoa Alta y Thoa Baxa de las cuales surgieron los pueblos de Toa Baja en el 1745 y Toa Alta en el 1751. Se conocía este pueblo también como Toa Arriba y en el 1765 como Ribera de Toa Alta con 1,978 habitantes. En el 1776 la población había aumentado a 2,227. Para el 1828 ascendió a 4,866 habitantes. Años más tarde, en el 1853, aprovechando la sabiduría y exquisitez del clima en el municipio, se estableció un hospital militar de convalecencia; actualmente ese lugar se encuentran las instalaciones de la Oficina Municipal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres.
En 1898, ocurre un evento trascendental para la historia, el cambio de soberanía para todo Puerto Rico. En julio del mismo año, las tropas norteamericanas ocuparon este pueblo en que habitaban 14,888 persona. El hecho de que gran parte de los predios de Toa Alta fueron convertidos en colonias de caña a principios de la década, obligó a sus habitantes a emigrar a otros pueblos, reduciendo a casi la mitad de la población con 7,908 personas. Para 1902 surge una polémica territorial que suprimía varios municipios, entre los que se encontraban Dorado y Corozal, los cuales pasaran a ser parte de Toa Alta.
Para el 1878, se cosechaba en Toa Alta el cacao, el café y la caña de azúcar. Se sembró arroz, maíz, batata, naranjos y aguacates. Su riqueza pecuaria era notable, pues sus terrenos abundantes en pastos facilitaban el desarrollo de la ganadería. La ganadería de leche y carne se desarrollaron con gran valor, contribuyendo grandemente al desarrollo de la economía local. En 1974 Toa alta contaba con unas 20 vaquerías de primera clase, convirtiéndose en la zona más importante de la región de San Juan. La economía actual es industrial-comercial.